martes, 2 de septiembre de 2014

¿CARA A O CARA B?


     Foto: Manos pintadas por Picasso (1935)

"Quien sabe solo de arquitectura, no sabe nada de arquitectura" ; no sé a quien pertenece esta frase pero desde que la leí me intrigó, no lograba entenderla profundamente.

¿Cómo es posible que no sepas nada de arquitectura cuando constantemente estás aprendiendo sobre ella?

Cuando empecé a aprender esta disciplina y con el carácter obsesivo y entregado que tengo me dediqué en pleno a leer fuera de las clases todo lo que podía relacionado con la arquitectura. Poco a poco me fui olvidando de mi tiempo libre y todo se focalizó en un punto. Gran error, aunque entonces no lo sabía.

Devoraba libros, a pesar de no estar a la altura de algunos, pretendía realizar unos bocetos perfectos, dibujos que exploraban poco sino que mas bien querían imitar a los de los grandes maestros que veía en sus biografías. Las conversaciones eran siempre sobre arquitectura con compañeros de mi condición. 

Y ahora con el tiempo me doy cuenta de que ésa no era la mejor manera de aprender, o quizás era la manera del principiante, no lo sé, demasiado rígida pero necesaria para empezar en algo tan complejo. Quizás era eso. Una etapa natural que había que pasar.

A lo largo del tiempo, mi visión afortunadamente fue cambiando, madurando, volviéndose más flexible, iba descubriendo que arquitectura puede ser TODO, que todo está impregnado de ella.

Una gran dama que en realidad, está en todas partes.

Es una forma de mirar que te permite crear cosas y construirlas dado el caso para conseguir objetivos que funcionen.

Es tan abstracto el concepto que puede abarcar muchísimas cosas. 

La moda puede ser arquitectura cuyo resultado es un traje, también la danza con su correspondiente coreografía, las técnicas deportivas que desembocan en un resultado tangible, la tecnología y sus avances, el cuerpo humano con todos sus sistemas trabajando en perfecta armonía, la estética que da lugar a un maquillaje o a un nuevo peinado, las relaciones personales, las familiares, las afectivas y hasta las eróticas,... incluso un guión para lograr llevar a cabo una película, o una novela,... la concepción de un hijo, la gastronomía que nos regala el placer de lo sensorial, cualquier rama artística (escultura, pintura, dibujo,...), la fotografía que captura momentos, la jardinería, el diseño de ciudades, el funcionamiento de la mente y los comportamientos humanos,... 

Todo tiene un sistema de funcionamiento, unas reglas, pero a la vez existe un margen de creación individual que aporta la propia persona ya que todos tenemos una huella dactilar diferente y por tanto, dejamos, (queramos o no), nuestro sello en lo que hacemos, nosotros decidimos como utilizar esos conocimientos.

Visto desde esta óptica es mucho más interesante ¿no?
Porque las cosas encajonadas no pueden disfrutar de lo inabarcable si las mantienes encerradas. Es obvio. Pero como me costó comprenderlo e integrarlo.

Todo puede ser susceptible de convertirse en una idea que te lleve a crear un proyecto, te puede suceder escuchando una canción, en una simple conversación, en una situación cotidiana, en un sueño, en un libro,... es cuestión de estar super atento, ponerle creatividad y luego actuar.

Ahora sé que tenemos mucho campo de acción, que la arquitectura es multidisciplinar, eso es lo bonito y que hay espacio para todos. 

Lo que creamos habla de nosotros ¡siempre!

Y como somos seres emocionales y no racionales (por mucho que se empeñen algunos) podemos construir o destruir, a veces de forma intencionada y otras tantas de forma inconsciente, dominados por nuestro inframundo particular.

Si lo hacemos en positivo, construimos, si es en negativo, destruimos. 
Asi que, ¿qué elegimos?

¿Malas o buenas relaciones? ¿Violencia o armonía?
¿Buena apariencia o dejadez? ¿Limpieza o suciedad?
¿Paz o rencor? ¿Flores o maleza?
¿Aceptación o crítica? ¿Alegría o malhumor?

Los arquitectos tenemos 2 partes en nuestro interior, simplificando, podemos construir edificios y/o derribarlos.

Sospecho que cualquier profesión que desempeñemos en la vida siempre va a tener 2 caras.
Una vez un señor X me habló de ecuaciones que nadie quiere ver pero que lo son porque tienen la misma energía.
Los bomberos son en realidad pirómanos, los cirujanos asesinos, los banqueros ladrones, los fotógrafos voyeaurs y los psiquiatras neuróticos. Me hizo pensar y me pregunté que sería un arquitecto en su versión degradada.

Gracias a mi coach, pude identificar mi parte más irracional y destructora, y al aceptarla dejó de sabotearme. 

Es mi cara oscura, mi cara B. Y no hay que asustarse porque todos la tenemos; es mejor que sepamos que está ahí y que también somos eso. No darle mucha importancia y nunca pelearnos con ella porque nos ganará.

¡Te quiero cara B!

jueves, 21 de agosto de 2014

¿RUBIK O AJEDREZ?



Hoy voy a hablaros del cubo de Rubik ¿lo conocéis?

La mayoría de nosotros hemos jugado con él de pequeños o de adultos, ya que es un juego de estrategia apto para todos los públicos y durante años ha sido uno de los juegos más vendidos y populares.

Yo también tuve este rompecabezas tridimensional que además fue inventado por un arquitecto húngaro en los años 70. Y lo cierto, es que estaba horas entretenida con él.
Siempre he disfrutado de los juegos mentales donde has de utilizar la lógica y tu capacidad de análisis para ganar la partida, como el ajedrez y este cubo mecánico de 6 caras, cada una de 6 colores distintos.

Ambos necesitan observación, cálculo mental y acción.
Y según los movimientos que uno haga, pasarán ciertas cosas y se logrará el resultado en más o menos tiempo. 
Representan un desafío y a la vez son divertidos.

El objetivo del cubo es conseguir ordenar sus 6 caras por colores de forma que se hagan los mínimos movimientos posibles. 

En el ajedrez necesitas llegar al extremo opuesto del tablero con cualquier pieza de la forma más rápida posible.

Son 2 juguetes donde la matemática es importante y obligan a retar la inteligencia del que se atreve con ellos.

El cubo de Rubik tiene 6 colores que podrían representar 6 parcelas importantes para los seres humanos. A medida que avanzamos en la vida, tenemos que equilibrar los colores para colocarlos juntos (no mezclados) en su correspondiente cara y para ello tendremos que moverlos a la vez para conseguirlo.

Estas 6 parcelas podrían ser: Familia - Amistades - Pareja - Salud - Trabajo - Ocio

Cuando están compensadas sucede que nuestra vida tiene equilibrio y nos sentimos plenos.

Hemos de tener en cuenta todos los colores e irlos ordenando simultáneamente porque de lo contrario, nos encontraremos con una cara-color completo (ejemplo: el verde) y las demás caras con los colores completamente mezclados (ejemplo: verde con rojo, con azul y amarillo).

¿Qué significa ésto? 

Pues que hemos descuidado la salud por invertir demasiado tiempo y energía en el trabajo -por ejemplo; o que tenemos buena salud y una pareja que nos quiere pero que hemos dejado de lado nuestras amistades y nuestra familia -por poner otro ejemplo.

Las combinaciones son múltiples, pero ninguna de ellas satisfactoria.

Es algo así como conseguir armonía en cada una de las partes para que la balanza de nuestra vida no sea demasiado inestable. ¿No es maravilloso?

Pensé en este paralelismo gracias a una agradable velada con amigos, en la que se habló de metáforas, de filosofía y del famoso cubo. Uno de ellos me inspiró esta entrada, 
¡gracias por tu elocuencia R!

En un proyecto de arquitectura pasa algo parecido, en el proyecto final de carrera sobre todo ya tienes que ser capaz de aunar todos los elementos que intervienen en un edificio para que funcione de manera correcta y por supuesto, aporte valor, ya sea por su estética, su facultad de generar un espacio agradable y/o interesante, de reunir gente a su alrededor, de generar ciudad,...

Instalaciones, estructura, construcción, geometría, belleza, gasto energético, presupuesto, diseño, forma, luz, proporción, dimensión,...

Varias caras que tienes que cuadrar para que el proyecto te diga: ¡estoy listo!

El ajedrez es otro juego apasionante y curioso que se puede extrapolar también a la vida humana. A mi modo de ver, es un juego muy democrático.

Cada pieza tiene un valor y en función del mismo, se le permite un movimiento u otro o varios de ellos al tiempo. 
La pieza que tenga más libertad de movimiento evidentemente es la más valiosa y la que tiene más probabilidad de ganar la partida al contrincante.
Pero ¡ojo! 
Hay ocasiones en que la pieza más básica (el peón) puede ganar el juego, la pieza de menos recursos,... asi que amigos, lo importante es jugar bien nuestras cartas, aprovechar nuestro potencial, sea el que sea, da igual la posición que puedas tener, el entorno donde hayas nacido, la riqueza material que obtengas, tu status, tu libertad de acción,... al final la vida te sorprende y sobrevives inexplicablemente a todos los rivales -aparentemente- más fuertes. 

Y obviamente gracias a la actitud que adoptas, sabiendo de tu condición pero no dejándote intimidar ¡por nadie ni por nada!
Da igual si eres pieza negra o pieza blanca, cualquiera de ellas puede ganar y ninguna es superior ni inferior a la otra.

¿Está entendido? ¿No es una lección genial?

Al proyectar en la facultad yo solía compararme con otros compañeros y a menudo a la baja y sin ser muy consciente, yo misma me decía que no estaba a la altura de ellos. ¡Mentira!

Gracias a estos juegos, a mi capacidad de reflexión sobre todo lo que me rodea, a mis experiencias, y a mi sed insaciable de autoconocimiento, voy desaprendiendo ideas absurdas e inútiles.

Desaprender para aprender, y aprender bien. Estoy orgullosa de la persona en la que me estoy convirtiendo.

Cuando querais quedamos para echar una partida al ajedrez o retarnos al Rubik,  por mi parte ¡¡será todo un placer!! 

jueves, 3 de julio de 2014

¿RISA O SONRISA?



¡Qué gozada cuando puedes reírte de forma impetuosa!

Reirte pero de verdad, no esa media sonrisilla o esa mueca ladeada, no no,… una risa espontánea que cuando sale se olvida de formalidades, de entornos inadecuados o de protocolos. Ella es así, completamente indisciplinada.

Puede pasarte en situaciones de lo más variopintas y cuando menos lo esperas. 

Cuando estás en clase y tienes que escuchar al profesor, cuando estás en una ceremonia y hay ciertas normas a cumplir, cuando te encuentras en una situación delicada que requiere de seriedad, cuando estás en un entorno lleno de silencio,…

Al reírte con las entrañas, te sobreviene una sensación de relax y te invaden las emociones positivas, no hay remedio mejor para que salgan a la superfície.

Puedes fingir todo lo que quieras pero cuando te sale una risotada, sabes que algo se ha distendido en ti y comienzas a ser más tú.

¿Qué situaciones propician en ti la risa? es muy importante que estemos atentos a ellas porque ahí es donde nosotros nos divertimos, y si podemos enlazarlas con nuestra profesión, muchísimo mejor.

Puede ser una tarde con los amigos, degustar tu comida y bebida favorita, adoptar una actitud irónica, contar chistes, estar con niños, bailar, escuchar tu música preferida, los deportes de riesgo, motivar a los demás,…

Y siempre siempre, vas a experimentar una sensación de agradecimiento cuando surgen las carcajadas. Lo que sea que te las haya provocado, vas a recordarlo el resto de tus días sí o sí.

La risa une.

En el ámbito laboral o al hacer un trabajo intenso o que requiere de un esfuerzo intelectual y mucha responsabilidad, muchas veces nos ponemos sesudos y nos tensamos.

Me he encontrado con personas que combinaban a la perfección una meticulosidad propia de nuestra profesión con un sentido del humor impresionante y así, la tarea que llevaban entre manos se les hacía más liviana.

Admiro esa capacidad.

Tengo una amiga que es muy seria y concienzuda y cuando me cuenta algo que le ha pasado en su trabajo y que le inquieta sin poder remediarlo lo tiñe de dramatismo y mucho énfasis y cuando eso pasa llega un momento en que las dos nos echamos a reír y somos capaces de burlarnos de nuestras pequeñas idiosincrasias que por estar tan inmersas en nuestras preocupaciones no captamos y nos dejamos vencer por el agobio, que siempre está al acecho si no le paras los pies .

Por eso, es más necesario el sentido del humor a medida que se complica una tarea o te resulta excesivamente ardua.

Hay personas que tienen el muelle de la risa más suelto que otras pero seguro que cada uno/a tiene momentos donde las carcajadas toman el control.

También hay situaciones en las que te sientes ridículo, puede ser desde una caída a una actitud donde no has estado a la altura de la situación,…
Y esas son mis preferidas, las detesto pero a la vez me encantan porque te hacen ver que es buenísimo saber relativizar y ensanchan tu capacidad de tomarte menos en serio a ti mismo. 

Muchas veces te das cuenta de que lo que para ti es muy importante no tiene tanta importancia para los demás y viceversa.

Cada vez valoro más a esas personas que te alegran al día pero que a la vez son capaces de trabajar de forma impecable cuando lo requiere la situación demostrándote que el tópico de la seriedad en el trabajo es solo eso, un tópico.

Si observas a los niños, ves como utilizan el humor casi sin ser conscientes de ello. 
Ellos ven a "Superman" y se preguntan cómo puede ser capaz de volar; ellos no pueden pero,… inmediatamente se ponen manos a la obra,… han observado que ese hombre tiene una capa y que al volar coloca las manos extendidas hacia delante,… pues ellos hacen lo mismo y ¡¡se inventan que vuelan!!

Tú los ves y piensas: me encanta como haces que vuelas de mentira,…ja ja ja, ¡qué tiernos!

Qué importante la actitud que tomas ante esos momentos que te desestabilizan, ríete de lo absurdo, de esos momentos cómicos que te suceden porque son los que te dan calidad de vida y salud.

La risa,… esa compañera anárquica… me gusta cuando aparece en mi vida...

domingo, 1 de junio de 2014

¿PATINAJE O NATACIÓN?



Os preguntaréis: ¿Y qué tiene que ver la arquitectura y el deporte?
Bueno, ya me conocéis, yo encuentro conexiones donde quiera que ponga el ojo jajaja.

Siempre he sido buena nadadora, de hecho me apasiona nadar, desde pequeñita ya mi madre me lanzaba a la piscina sin flotador para que me espabilase.

Y hoy en día, soy adicta a hacer largos en la piscina (y si se tercia en el mar) sin parar, sobre todo cuando estoy estresada. Como es algo que me relaja no paro hasta que mi cuerpo me dice: ¡stop!

Y he practicado muchos deportes en mi vida hasta saber exactamente cuál era el que más se adaptaba a mí; patinaje, baloncesto, gimnasia rítmica, baile contemporáneo, atletismo, natación, yoga, tenis,... e indudablemente me quedo con el agua, elemento que también pertenece a mi signo zodiacal, casualidad o no tanta.

Desde siempre me ha llamado la atención este tema del zodiaco como algo divertido pero cuando descubrí que existían profesionales que se dedican a ello de forma seria, libros bien documentados, gente con la cabeza muy bien amueblada hablando de ello de forma muy reflexiva dejé de ser menos escéptica, aunque tengo que reconocer que esta faceta mía la mantengo un poco en secreto.

Como decía "Einstein", la ignorancia es muy osada y si estás abierta y receptiva a lo nuevo, investigas, profundizas y experimentas al final descubres cosas que hacen que te descubras tú. Y creo que así es.

He puesto un ejemplo claro de como la curiosidad hace que mires las cosas desde perspectivas diferentes.

"Einstein" también decía de sí mismo que no tenía ninguna capacidad extraordinaria, sino que tan solo era extremadamente curioso.

Soy fiel defensora de la gente que se atreve, osada, audaz, rebelde, original, aventurera, buscadora,... aunque hay muchas formas de serlo y no todas son visibles al exterior.

Incluyendo miedos e inseguridades que tenemos todos, valoro mucho lo que yo llamo coeficiente de agallas, aunque sea pequeñito. Todo lo pequeño se hace grande algún día, si se lo permites.

Cuando empecé con la natación, lo hice por cuestiones de salud y a la segunda brazada ya no podía más, pero me puse como meta hacer 10 largos por día. Terminaba sin poder respirar y con cansancio todo el día, pero continué.

Así estuve un tiempo hasta que conseguí nadar todos los días durante una hora sin descanso. Y ahora me encanta y lo disfruto.

Con el patinaje me pasó un poco lo mismo, al principio tenía pánico de coger velocidad y hacer piruetas pero luego al lanzarme las caídas no se hicieron esperar. De culo, de lado, del otro lado, golpe en los codos, golpe en la cadera, golpe en las rodillas y el golpe por excelencia, en la rabadilla ¡uf! como duele el maldito.

Y claro, esos moratones fueron mis fieles compañeros de viaje durante toda mi etapa roller. Cuando te has caído tantas veces ya no quieres caerte más y dejas de intentar, te vuelves prudente y patinas despacito y haces los ejercicios que dominas y solo esos.

Es difícil arriesgar cuando uno tiene poca experiencia, se ha caído muchas veces, se ha hecho daño y empieza a temer esa sensación. Entonces, se agarra a lo conocido. Es humano.

También tenemos que contar con eso, con los obstáculos y con nuestras limitaciones.

Lo más difícil es sostener la incertidumbre de: ¿lo sabré hacer?
Lo más difícil también es empezar.

Cada proyecto siempre es un nuevo reto. En arquitectura también. Y duele.

¿Y cómo se hace para llegar a hacer algo muy bien?
Yo pienso que estando abierto a todo para detectar qué es lo que hace que en verdad disfrutes. Y para eso hay que probar y probar mucho. Unos lo saben de inmediato y a otros les cuesta más.

Coeficiente de agallas para elegir lo que quieres hacer, conscientemente. 
Que parece muy obvio y fácil pero que no lo es.

Coeficiente de perseverancia para empaparte de ello hasta las últimas consecuencias y no desistir. Porque en lo que perseveras es en lo que serás bueno y en lo que abandones no lo serás.

Esas son las reglas, matizo, mis reglas. Y en ello estoy. 
Intento aplicarlas para que me ayuden en mi objetivo y como el patinaje a veces no lo consigo y como la natación muchas otras veces sí. 

Siempre intento responderme: ¿Cuáles son mis reglas? ¿vivo de acuerdo con ellas?

Intuyo que así encontraré el equilibrio.

domingo, 4 de mayo de 2014

¿SEDA O LADRILLO?



                                                                                                                                              Foto: Silk Pavilion (Neri Oxman)

¿Qué es lo que hace que unos arquitectos hagan cosas innovadoras y se atrevan a experimentar con nuevos materiales, técnicas o sistemas constructivos y otros que no?

El miedo.

Pero el miedo en verdad está visto como algo normal en nuestra sociedad e incluso valorado diría yo. Aunque nos creamos que no.

No somos del todo conscientes, porque siempre decimos que no hay que tener miedo, que no sirve de nada, que solo hace daño, y que te limita.

Pero ¿acaso tú no te limitas? ¿en qué te limitas? Si te pones límites en algo, sea en lo afectivo, en lo profesional, en lo emocional, en lo mental,… también estás teniendo miedo, aunque se disfrace de muchas otras cosas.

Miedo a atreverte, miedo a perder algo, miedo a conseguir, miedo a sentir, miedo a no saber, miedo a saber, miedo a parecer, miedo a fallar,… hay para todos los gustos. 

Me he puesto a pensar en una noticia que leí últimamente y que me impactó.

Una arquitecta ha construido una estructura con seda. Y así de extraño como suena os lo digo, pero se ha hecho. Y es una mujer que cuando leí la noticia pensé:
Esta tía seguro que no se pone límites.
Porque si se pusiera de antemano ya lo hubiera visto como algo ¡absurdo!

¿Y cuantas veces hacemos eso?
Nos dejamos vencer por la vocecita cojonera que no para de hablar:
¿Y eso de qué te sirve? Te vas a complicar. No te interesa. No es productivo. Van a pensar que eres rara. Tienes que ser igual que todos. No destaques. Es inútil querer inventar nuevas construcciones. Ya todo se ha hecho. Vas a inventar tú ahora la penicilina. Es arriesgado y difícil. No son tiempos para experimentar con algo cuyo alcance no sabes. 

PUES NO. No todo se ha hecho. Aunque parezca mentira y suene soberbio decirlo. 
No todo. Y no es iluso pensar así.

Einstein ya lo decía:
"La imaginación es más importante que el conocimiento". 

¿Y si pensáramos que lo que ocurre en nuestro mundo exterior ya ha sucedido en nuestro mundo interior? Pensar así me da personalmente una fuerza de pantera.

Pero no nos queremos dar cuenta y seguimos ensalzando el miedo y a la imaginación la pobre no le hacemos mucho caso y anda descarriada.

En las profesiones creativas hay gente con muchos prejuicios y gente con pocos o ninguno. Hay profesionales que te inspiran e impulsan a dar lo mejor que tienes, a retarte, a reflexionar, que te inspiran, incluso te hacen dudar para que pienses por ti mismo y no te conformes con la solución fácil.

Pero hay otros que como se autolimitan y son comodones, pues te dan el paquete de regalo para que también tú lo aceptes y calles esa voz bobalicona propia de soñadores e idealistas tan ingenua. 

Yo de momento alas no tengo pero espero que me crezcan algún día y volar a mi manera. 
En ello estoy, intentando poco a poco limitarme cada vez menos. 
Y me sirve de mucho cuando oigo, leo o/y veo a alguien que no lo hace.

Se me ocurren varias formas sencillas para dejarnos llevar por esa voz:

Leer libros que te inspiren, hacer cosas que te generen entusiasmo, observar a las personas que ya han logrado lo que tú anhelas, soñar en grande, conocer tus talentos y confiar en tu potencial que solo con eso ya tienes mucho adelantado.
Todo estas cosas son el primer paso, después viene dar el salto y aplicar una metodología para materializarlo porque si no, se quedaría en semilla y sería una pena.

Que nada te limite, si quieres te limitas tú, hasta para eso tienes que tener carácter.

Otro artista que admiro es un fotógrafo reconocido a nivel internacional que juega con los objetos creando metáforas con ellos.

Lo cierto es que el miedo también es bueno, sino, seríamos unos kamikazes que no tendríamos en cuenta las consecuencias de nuestros actos o decisiones.
O puede que de acuerdo a nuestra historia personal o circunstancias no podamos permitirnos el atrevernos a realizar lo que de verdad nos motiva o queremos o nos gustaría.
Estas preguntas ya las dejo a cada uno/a. 

Os transcribo unas palabras de cada uno de ellos sobre los límites.


CHEMA MADOZ
“La vida ya se encarga de ponernos límites ¿no?, que no seamos nosotros mismos los que nos encarguemos de limitarnos. Cualquier momento de nuestra vida puede ser el momento adecuado para dar un salto o para dar un giro ¿no? a lo que ha sido nuestra vida hasta ese momento,…”

NERI OXMAN
"No quiero diseñar edificios tal como he aprendido". Quiero cuestionar lo que significa diseñar un edificio. No hay nada que yo considere inalcanzable o inabordable o inconcebible".

Y acabaré mi entrada con una frase que me han repetido hasta la saciedad en la carrera de arquitectura e incluso algunos compañeros de profesión se la han tragado y también me la han dicho en ocasiones,… porque lo que yo creo es que nadie empieza la carrera de arquitectura o de diseño pensando de esta manera.

Gracias CHEMA MADOZ 
http://www.chemamadoz.com/


y gracias NERI OXMAN 
http://web.media.mit.edu/~neri/site/index.html

Y me arriesgo a parecer “ilusa”  y lo entrecomillo.


No está todo inventado, menos mal. ¡¡¡Y que alegría!!!

domingo, 30 de marzo de 2014

¿CONFIANZA O DESCONFIANZA?



Hace unos días que estoy muy enfadada.

Y no sé como empezar a relataros todos los sentimientos que estoy experimentando y todas las cosas que se me pasan por la mente en estos momentos.

Hoy quiero hablaros de la intuición, que va, a mi entender totalmente ligada a la confianza. Pero es que muy pocos sabemos usarla. Yo tampoco, estoy aprendiendo.

No nos han enseñado y lo que prima es la desconfianza hacia el mundo, la desesperanza, el escepticismo, el protegerse para no ser dañado, el dañar tu primero para que no te dañen a ti después, la famosa coraza que impide el paso, y mil historias más que me cabrean sobremanera.

En definitiva, es la confianza frente a la desconfianza, ese es el quid de la cuestión. O el corazón frente a la cabeza. Porque la cabeza piensa, no sabe sentir, y el corazón hace la operación inversa.

Para el alma es mucho mejor decir: ten paciencia, todo llegará a su tiempo, muéstrate para que te conozcan y te puedan querer, es valiente ser vulnerable, confía que seguro que esto te servirá, vas a aprender si te expones, da confianza para que confíen en ti,…

A la hora de abordar un proyecto, tengo clarísimo que palabra elegiría: CONFIANZA. 
Y lo tengo clarísimo, porque no siempre la he elegido, pobre, mira que me susurraba que la eligiera pero simplemente yo estaba demasiado asustada y la rechazaba, una y otra vez. 
Y claro, me sentía mal, pero en aquella época no me daba cuenta y sufría.

En cualquier proyecto, y más si es creativo, hay momentos de pánico, de bloqueo creativo, valga la redundancia, y otros muchos que si los tomas como parte del proceso, son ellos los que te llevan a la solución pero si aceleras esos tiempos, acaba saliendo algo forzado.
Un parto que te deja muy insatisfecha. 
Y después de todo el embarazo, que salga algo feo, pues te deja rota.

Porque lo que ha pasado un proceso de maduración, siempre es más completo, más bello, más sereno en definitiva.
Quien haya creado algo, lo sabe, nota esa cualidad serena de la que hablo, esa armonía.
Pero no es nada fácil porque tienes que rendirte a que encontrarás la solución aunque todo apunte a que estás muy lejos de ella todavía. 

Y ello requiere mucha mucha confianza.

En las situaciones cotidianas, estamos muy acostumbrados a desconfiar, y no escuchar con atención lo que nos dice nuestro instinto, y es que además ¡¡hay tantas distracciones!! pero es que él es salvaje, absurdo, irracional y muchas veces incoherente. 
Y como vivimos en una sociedad que controla absolutamente todo, 
¿Qué hemos aprendido a hacer? A controlar y eso es lo que hacemos con nuestro instinto, lo reprimimos y le decimos:Tchsss, tu ahí quietecito ¿eh? 
Ni se te ocurra abrir la boca, no me vayas a dejar mal.
Pero realmente él es muy divertido, nos pone en ocasiones de lo más comprometedoras jajajaja… porque le encanta provocar.

Hace poco hablaba con 2 amigas de un asunto que me tenía muy entusiasmada, una de ellas me animaba a realizarlo, a probar, a experimentar y ambas nos imaginábamos como llegaría a hacerlo y con las pistas que teníamos intuíamos cual podría ser el resultado.
En cambio, mi otra amiga era mucho más escéptica, no lo veía claro, e incluso me dijo que iba a sufrir y que luego lo lamentaría, que ella me estaba protegiendo, que me lo advertía y que tuviera muchísimo cuidado.

Te puedes imaginar las sensaciones tan dispares que tuve,… aunque ambas a su forma me estaban cuidando, de eso no lo dudo.

¿Qué crees tú que es mejor? 
¿Qué te animen a realizar algo aunque pueda llevar algunos riesgos o que te protejan para evitarte una posible caída?
¿Crees que proteger a alguien significa cortarle las alas y disuadirle de lo que realmente le da entusiasmo y motivación?
¿Crees que se crece más cuando alguien no tiene miedo y te alienta a que tú tampoco lo tengas?

A todo ello, no estamos hablando de hacer algo peligroso, aunque pensándolo bien, cada persona considerará peligroso ciertas cosas, unos la rutina, la complacencia, lo previsible, la comodidad, la seguridad,… y otros la rebeldía, el inconformismo, el riesgo, lo imprevisible, la libertad,…

Lo que trato de decir en este post, es que hay que utilizar unas u otras en función del contexto y según las circunstancias pero en lo que respecta a nosotros y a lo que sentimos, creo que está bien deja fuera toda realidad y centrarnos en lo que percibimos, y si para ello hace falta recoger datos los recogeremos y si hace falta observar la realidad, lo haremos,… para finalmente sopesar todo eso y elegir una solución que puede que sea la más lógica o ¡¡la menos!! pero si la hemos decidido desde nosotros, esa decisión tendrá sentido.

A veces la realidad tiene las de perder cuando se encuentra con la percepción.
La percepción es como una ventana que solo tú ves cuando no necesariamente la ven los demás.

Y como reflexión final, te dejo con esta preciosa frase:

"Habrá veces en tu vida en que tu instinto te diga que hagas algo que desafía toda lógica; cuando eso suceda: ¡HAZLO! Puede que sea un susurro del alma".

domingo, 2 de marzo de 2014

¿AUTENTICIDAD O ENGAÑO?


                                                                                         Foto: Suren Manvelyan

Hay cosas que son verdaderas, otras son falsas, también algunas que parecen verdaderas pero que no lo son, y otras que aparentan ser falsas y resulta que son auténticas.

Hay muchas posibilidades, tanto, que a veces cuesta distinguir unas de otras.

Es muy importante saber discernir,... es una actitud que valoro mucho pero que no siempre consigo; y cuando me engañan o me engaño, me entristezco con los demás o conmigo misma.

Es como tener los ojos bien abiertos,... observar y a la vez confiar en ti y en que sabrás elegir lo que más te aporta y satisface sin intermediarios de ningún tipo, solo tu instinto y tú.
Pero hay maestros del engaño, ¡por todas partes!, y cada vez más estrategias de toda clase para intentar colarte cualquier argumento.

Pondré el ejemplo de cuando corregíamos proyectos en la facultad, pero es extensible a cualquier proyecto creativo.

Había quienes te vendían su proyecto de forma espectacular,... aun sabiendo que había cosas cuestionables o que se podían haber mejorado mucho más, pero ¡oye! ¡se echa morro, atrevimiento y a por todas!.
Otros no sabían hacerlo, pero su trabajo hablaba y sin necesidad de resaltarlo con palabras, se veía a simple vista. Y no hacía falta un gran discurso.
Y luego estaba quien realizaba un proyecto bien hecho y que además lo sabía explicar bien, y en la combinación de ambas cosas, convencía verdaderamente a los demás.

En los tres casos se puede convencer al otro, pero en ningún caso se puede uno engañar a sí mismo con la actitud que uno ha tomado respecto de algo.

A la hora de abordar un proyecto, los profesores siempre nos decían que tenía que funcionar muy bien, pero que además era muy importante saber venderlo.

Buena presentación, saber explicarlo con determinación,... incluso algunos decían que en esta profesión no te puedes relajar, siempre debes aparentar seguridad a pesar de la inseguridad que se pueda sentir internamente y que, aunque no tengas ni idea de qué decir, hay que hacer como que sabes de lo que hablas con mucha convicción porque eso es mejor que nada.

En definitiva,... ¿disfrazar tus emociones? ¿vender una patraña?

La patraña el niño/a interior no la entiende y además, da la tabarra constantemente y te recuerda lo que hiciste, así haya pasado tiempo, aunque rápido lo olvidemos.

He tenido la suerte de trabajar con niños pequeños y cuando interactuaba con ellos me percataba de que son terriblemente genuinos, algo que en el mundo adulto empieza a escasear,... no saben fingir y por eso son tan especiales.
Una vez le hice un dibujo a uno de ellos al que cuidaba por aquel entonces y cuando le pregunté si le había gustado, me respondió:
"Lo odio".
¡Jajaja! ¡Me encantó! Le cogí más cariño.
Aluciné con su sinceridad, los niños son todo corazón y el disimulo no va con ellos.

Creo que no es fácil ser auténtico todo el tiempo y con todo el mundo,... a veces puede ser hasta contraproducente pero también creo que puedes hacer de eso tu distintivo.

Hay una canción que siempre me ha gustado y habla de la esencia en contraposición a la apariencia. Saber ver los proyectos que tienen contenido y a las personas verdaderas, que no se desvanecen al conocerlas, que tienen esencia.

Cada vez más gente intenta venderte sus productos, sus argumentos, sus proyectos, sus ideas, sus creencias, sus creaciones,... ¡es todo muy absurdo! Y al final nos acostumbramos a comprar y nos olvidamos de pensar.

Nunca me ha gustado la palabra vender, me gusta más la palabra convencer.
Prefiero convencerme yo y no que me convenzan. Ahí está para mí la clave de todo.

Cuando estamos confusos,... ¿qué hacemos para darnos cuenta de las intenciones de alguien o para saber qué clase de proyecto tenemos delante?
Cuando ni el sentido crítico ni el razonamiento parecen dar con la solución, solo nos queda el instinto.

El truco es volver años atrás y olvidarte del momento presente, conectarte con tu niño/a interior,...

Así que, ¿¿por qué no lo probamos??

viernes, 31 de enero de 2014

¿DESENCHUFAS O CONECTAS?


La conexión,... qué bonita palabra,...
Todo se reduce a eso para sentirnos bien.

Y seamos conscientes o no, a todos nos gusta sentirnos conectados; puede ser con nuestra pareja, con nuestro hobby, con nuestra profesión, con un buen amigo, con objetos a los que les tenemos cariño,... conectados a algo, sean ideas, personas u objetos.

Con las personas resulta sencillo si sabes escucharte a ti mismo,...
Inmediatamente sabes cuando tienes delante a una persona con la que conectas y que seguramente compartas valores parecidos.

Si no sabes escucharte a ti mismo te relacionarás con gente pero sin saber por qué, no te sentirás pleno, y eso es por una razón, porque no has conectado auténticamente con el otro, porque no lo has escuchado atentamente.

Y es esencial saber qué nos gusta en los demás, qué actividades nos motivan, qué valoramos, con qué objetos experimentamos sensaciones agradables,... desde un libro, buena música, tu plato de comida favorito, una prenda de ropa de calidad,... ¡lo que sea!.

Lo sabes porque te sientes bien y en consecuencia tienes emociones positivas.
Parece lógico pero muchas veces lo olvidamos y vivimos en un estado narcotizado.
Y elegimos por obligación, por distracción, por conveniencia, por comodidad, por obsesión, por interés,... y ahí es cuando salta la alarma.

De niña siempre fui muy curiosa y cuando tenía sobre 7 años, hice una gran travesura de la que me acordaré toda mi vida.

Metí un tenedor en un enchufe ¡¡ahí es nada!!.

Los profesores de la escuela hablaban de ello todo el tiempo como algo extremadamente peligroso y que jamás jamás había que hacer,...

- ¡¡ni se os ocurra meter un objeto metálico!!
- ¡¡nunca meter un tenedor!!
- ¡¡ojo con el tenedor!!

¿Por qué lo repetían tanto? Claro,...
Lo que pasó fue que en mi cabeza sólo pensaba en :

tenedor, tenedor, tenedor, enchufe, tenedor, enchufe, enchufe, tenedor, enchufe,...

Ya desde tan pequeña obsesionada con experimentar,...

Te imaginas lo que pasó ¿no? que yo no iba a quedarme sin saber qué pasaba con el objeto punzante y recibí una descarga,... no cualquier descarga,no,no,... una descarga bestial, peor descomunal, lo recuerdo como algo acojonante,... y ahí entendí,... claro, ¡¡cómo no entender!!

Mi conclusión es que cuando conectas con algo, lo sabes, lo notas, porque recibes un "chute" de energía que te lo hace saber,... no te sacude taaanto como una descarga pero te sacude.

En la carrera de arquitectura me he encontrado con muchos profesores que tenían unas creencias muy definidas de lo que buena arquitectura y unas preferencias respecto sus arquitectos favoritos.

Muchos intentaron educarnos con esos arquitectos favoritos y mientras tanto, se olvidaban de otros muchos.

Lo bonito de esta carrera es que hay todo un mundo por explorar, infinitas obras de arquitectura por analizar, distintas corrientes arquitectónicas que entender, diferentes puntos de vista respecto de hacer arquitectura, diversos arquitectos con sus diversas teorías y suma y sigue,...

Cuando lees, estudias, vas a cursos, hablas con estudiantes de otros países, compartes información con los demás,...te das cuenta de que no hay un punto de vista único y que cada uno entiende las cosas de una manera muy divergente. ¿Y cúal es la correcta?

Pues todas y ninguna. Simplemente la que te dé el "chute" de energía del que hablaba antes y te recargue las pilas, ni más ni menos.

Tenemos que valorar a "tal" arquitecto e infravalorar a "tal" otro,...

Pero en el camino vamos aprendiendo a formar nuestro criterio, a cambiar de opinión, a saber cuáles sí y cuáles no, a razonar y a probar diferentes caminos según nos funcionen o no o sean acordes a nuestro hacer.

Escuchar afuera es prestar atención a lo que nos están contando y reflexionar sobre ello.

Escuchar adentro es prestar atención a lo que nos cuenta nuestra yo, y puede o no ser independiente de lo que nos cuenten afuera.

Todos queremos y necesitamos esa inyección de entusiasmo que nos hace sentirnos conectados y querer ir a por más,...

Pues busquemos nuestro enchufe ¡¡YA!!

miércoles, 1 de enero de 2014

¿COLORES O GRISES?




A veces me pongo a pensar por qué el color no tiene mucha importancia en estos tiempos que corren para según qué disciplinas y por qué en la arquitectura especialmente no se toma demasiado en serio.

 Está claro que hay cosas muy importantes, aspectos funcionales, de programa, aspectos económicos, estructurales, constructivos,... que si no funcionan correctamente el proyecto puede traer consecuencias desagradables,... sí,... eso es impepinable.


Es como un asunto menor, y eso es lo que me han transmitido en mi formación.


La verdad es que yo introduzco el color siempre que puedo en mi vida; eso sí, mezclándolo con cuidado pero también atreviéndome.


Aunque no os voy a engañar, no he sido siempre así, tuve una época bastante larga en la que odiaba el color. Lo veía demasiado provocativo y escandaloso.


En cuanto a mi vestuario, nunca quería llamar la atención y  siempre quería pasar desapercibida, mis colores en aquella época eran el marrón oscuro, el negro y el gris.


Nada de estampados ni de cosas muy extravagantes, todo monocromático y poco vistoso.


Hasta mi hermana un día me lo hizo notar, pero para mí era una sobriedad que me gustaba y me caracterizaba.


Hace unos años he vuelto al color y además a lo grande, me encanta y además lo asocio con la alegría, el entusiasmo y las personas positivas y felices.


No quiero decir que lo contrario tenga que ver con el pesimismo pero en mi caso sí fue así.


Curiosamente no me apetecía vestir ni mezclar colores vivos porque mi estado de ánimo era bajo. Y al vestirme de forma sobria me era más fácil mantener una compostura, mostrándome poco receptiva y pocas veces desinhibida, bloqueando mi espontaneidad natural. El no color justificaba mi tristeza.


El carácter de cada uno es el que es, pero que el color influye en nuestro estado de ánimo es algo de lo que se ha hablado mucho e incluso se han hecho estudios asociando cada color a unas emociones determinadas.


No hace mucho vi un documental respecto a estas teorías y me pareció precioso. Qué poco sabemos de cada color y lo que representa tanto a nivel de emociones como a nivel de simbología o incluso cómo se han utilizado en varios países en representación de algo importante que los caracteriza.


Y yo me pregunto,... ¿por qué teniendo al alcance esta herramienta no intentamos utilizarla a ver qué pasa?

Es una de las opciones que tenemos de entre muchas de provocar emociones en nosotros, en nuestro entorno y también en la arquitectura.

Ahora bien, es muy importante conocer y entender bien el color; en fotografía, publicidad, bellas artes y en muchas más disciplinas se utiliza de forma muy cuidadosa porque de lo contrario puede dar un resultado desastroso.


Hay muchos artistas que han hecho de él su sello de identidad: Jordi Labanda, Andy Warhol, Agatha Ruiz de la Prada,...


hace unos días ví por la calle a un hombre de avanzada edad que me llamó la atención por su porte distinguido. Yo estaba sentada en una terraza tomando algo y me quedé observándole durante un tiempo.


El hombre era alto, con un traje de chaqueta y pantalón gris de buen tejido y un bigote blanco que le daba un toque "dandy". Todo en él era discreto pero a la vez te atraía por su elegancia. Y paseaba como si nadie le estuviera viendo, pero con esa dignidad a lo "Bogart" que era lo que hacía que te fijaras en él.


Cuando se sentó en un banco para contemplar el mar, cúal fue mi sorpresa que al sentarse, los pantalones se le recolocaron más arriba del empeine y asomó su calcetín, pero adivinad ¡¡a rayas!! ¡¡y de colores vivos!! Cómo si fuera un niño de 3 años,...


He de reconocer que me encantó,... ¡¡qué contraste tan estupendo!! cómo me seduce lo inesperado,...


Este hombre refinado tiene que ser chispeante en las distancias cortas y seguro que es un señor divertidísimo, pensé; pero claro, para eso tenemos que ir más allá de las apariencias.


El color tiene esa cualidad, que sorprende, y cuando menos te lo esperas te da esa bocanada de aire fresco y de locura que cambia toda primera impresión.


 Cada uno se puede atrever de la forma que mejor considere, pero seguro que el color te alegrará la vida, ¡¡a ti o a los demás!!

miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿GARABATOS O ESBOZOS?



Nunca le había prestado atención, pero, desde hace un tiempo observo que cuando estoy aburrida, soñando despierta o haciendo alguna tarea que no requiere demasiada concentración empiezo a garabatear en una hoja de papel casi casi sin percatarme de lo que estoy haciendo.

Es como una parte de mí que va por libre y que es la que coge el lápiz y empieza a dibujar,...

¡¡sin pedirme permiso!!.

Sobre todo me pasa cuando estoy hablando con alguien por teléfono,... ya me he dado cuenta,... mi imaginación empieza a hacer de las suyas y el lápiz en mi mano se va moviendo sin dejar por ello que mi mente siga atenta a la conversación telefónica.

Cuando cuelgo, observo que he llenado todo un folio en blanco de símbolos y garabatos que ni yo misma sé cómo han aparecido ahí.

Creo que a eso se le llama "fluir" pero tampoco sé exactamente lo que significa ni puedo explicarlo bine desde mi mente lógica.


Cuando me dispongo detenidamente a verlos en detalle, veo cosas muy variopintas,... corazones, estrellas, flechas, círculos, letras, números matemáticos, borrones, rayajos, espirales, símbolos de infinito, luces, cruces, lazos, y un sinfín de cosas más,...

Y aquí viene la pregunta: ¿Qué demonios es eso? ¿De dónde ha salido? ¿Lo he hecho yo?

Últimamente estoy muy introspectiva y la últimavez que me pasó, pensé en la situación y mira,... aquí me teneis reflexionando sobre ello.


Seguramente no sea nada importante, eso es que la inquietud que sentimos muchas veces hace que garabateemos sin más como una forma de liberar quizás esa corriente de pensamiento o información escondida en nuestro subconsciente y que al querer ser expresada, sale en forma de dibujo, como puede salir también en forma de sueños o de cualquier otra forma.


Pero,... ¿y si pensáramos?

¿Y si en verdad fuera creativa?
¿Y si quizás tenga potencial para dibujar y crear cosas bonitas?
¿Y si ésto que me pasa no es una simple tontería y esconde algo que necesito explorar?
¿Y si...?
¿Y si...?
Una pregunta que en el coaching es esencial para abrir un mundo de posibilidades,...

La siguiente cuestión sería: ¿Y si me atreviera a hacerlo?


Voy a dejar la pregunta en el aire y que revolotee por mi cabeza para que puedan surgir respuestas espontáneas en mí.


Me fascina la cantidad de razonamientos que uno mismo puede darse ante cualquier situación:


- Menudo estrés que llevo, he llenado toda la hoja de estas chorradas,...

- Mira estos dibujillos que acabo de hacer,... bueno, en realidad no tienen mucha importancia,...
- ¡Uy! He dibujado muchos símbolos,... ¿qué querrán decirme?
- Pero,... ¡¡qué creativa soy!! Voy a poner en práctica mi habilidad en mi día a día ya mismo,...


¿Cómo me sentiré si hago caso a unas voces u a otras?
¿A cuál de ellas voy a hacer caso?
¿A la voz positiva de la creatividad o a la voz negativa castradora?

En ti hay semillas que pugnan por asomarse a tu vida y que te susurran palabras al oído,...


Confía en que te quieren decir algo importante para ti,...


¿Les permites que salgan? ¿Les das entrada?

Abre la puerta y conversa con ellas,...

QUIEN SABE... ¡¡Igual expanden tu mundo!!